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23 agosto 2006

La desconexión de Vargas Llosa

He terminado de leer los escritos de Vargas Llosa, aunque me faltan los anexos. Creo que he ido algo rápido al encontrarme de vacaciones y estoy tentado de releerme los últimos, a los que más velocidad les puse. Aunque pudiera parecer lo contrario este hombre me agrada... como me ocurre con toda la gente de diálogo, aunque luego pensemos diametralmente distinto.

Ocurre que al finalizar los textos se me ha quedado cierta preocupación encima. El último de ellos se titula Los Justos. Personalmente discrepo por completo del sentido que le da Vargas Llosa a "sus justos". Lo acota en exceso a los israelíes que critican a su gobierno por sus políticas con los palestinos. Son "los que se atreven"... pero los que se atreven "sólo" con una de las partes... y lo cierto es que Israel nunca tendrá en exclusividad la solución al fin del conflicto si no contamos con los palestinos.

Lo que me preocupa es ver la ceguera que Vargas Llosa y sus justos tienen hoy en torno al conflicto. No son conscientes de que éste ha mutado. En sus escritos el autor apenas presta atención a la cuestión islamista (no sólo el terrorismo, sino lo que es la vivencia propia del islam en su sentido netamente islamista). En Los Creyentes le dedica un mismo capítulo a un miembro de la Yihad Islámica y a un judío ultra ortodoxo defensor del Gran Israel y apenas vuelve a salir a la palestra la cuestión religiosa. Diera la sensación de que Vargas Llosa y los justos se encontraran en el Israel de los años 70 en lucha contra el panarabismo... donde el gesto de devolver las tierras conquistadas en el 67 y aceptar el derecho al retorno de las poblaciones árabes pondrían el punto final a tantos años de conflicto.

A mi modo de ver, dado que no puedo tener una visión localista del conflicto, considero que el panarabismo hoy no es un problema. Estoy absolutamente convencido de que si no existiera el actual movimiento social y político de corte islamista que va conquistando a los musulmanes, es muy posible que estuviéramos viviendo los capítulos finales del conflicto árabe-israelí y los primeros de una futura convivencia respetuosa.

Hoy Israel no se enfrenta con unas muchedumbres árabes deseosas de expulsar a los judíos de una tierra que consideran árabe... se enfrentan a unos musulmanes en proceso de radicalización deseosos de expulsar a los judíos y a cualquier cosa que huela a Occidente, a libertad, a democracia, a igualdad de sexo, a laicismo... de unas tierras que consideran islámicas.

Esta es mi preocupación. El conflicto ha mutado y algunos no se han percatado. Ejemplo cercano lo encontramos en la guerra reciente con Hezbollah. El Líbano sólo puso el campo de batalla, como Estado se limitó a hacer declaraciones.

¿Acusaremos a Israel de haber provocado esa mutación?... Hezbollah es un invento iraní, pero aun así... ¿qué papel jugó Israel en el surgimiento del movimiento talibán afgano, o en la tragedia de Argelia en los años noventa, o en el Sudán de Darfur, o ahora en la Somalia vencida al islamismo?

No podemos vendarnos los ojos. Amira Hass, periodista israelí, puede abandonar Israel e irse a vivir con los palestinos en Gaza para "saber lo que es vivir bajo una ocupación colonial"... pero seguro que no abandona su libertad como mujer de poder decidir sobre su vida... Ilan Pappe verá en el derecho al retorno el fin del conflicto... pero obviando que la sociedad palestina está tocada por el cáncer islamista que sin duda provocaría el final del conflicto... con la destrucción de Israel desde su interior.

La verdadera amenaza a la paz es otra. Ya no depende tanto del gobierno israelí, ni de la ANP... sino de conseguir frenar el islamismo. Y pareciera que en Europa estemos dispuestos a sacrificar a Israel con tal de calmar a la "bestia"... sin ir más lejos, dejamos que Argelia se desangrara ante nuestros ojos...

22 agosto 2006

El Valor de la Libertad

Sigo leyendo a Vargas Llosa. Y sigo teniéndole que poner pegas. Hoy me ha tocado El Muro: Viaje a Bilín... ya, ya, sé que soy de lectura reposada y me tomo con mucha calma un libro que podría leerse en media tarde.

En esta ocasión Vargas Llosa sí hace una dura crítica a la política israelí. Toda la libertad del mundo tiene para ello... igual que ese grupo de pacifistas israelíes que se manifiestan de continuo con la política de su gobierno y que Vargas Llosa tiene a bien dedicarles uno de sus escritos. La verdad es que se esté o no de acuerdo con él, da gusto leerlo. Puede que sea porque siempre me he inclinado más por los escritores hispanoamericanos, en los que he encontrado una expresión generalmente más amena.

En este capítulo nos trae a primer plano una de las experiencias de ese grupo de pacifistas de origen variado en lo político y en lo social. La manifestación sería en Bilín (supongo que es el Belén de toda la vida. NOTA: Fabián me saca de dudas y me confirma que no se trata de Belén, que está al sur de Jerusalén, Bilín se encuentra al norte. Gracias Fabián.) y de entrada confiaban que fuera a ser más "movida" que las anteriores pues esa semana había estado cargada de violencia y ello movilizaría a mayor número de pacifistas. No se equivocaron. El camino a Bilín fue una pesadilla. Las patrullas israelíes les cerraban el paso y les obligaban a dar un nuevo rodeo. Más adelante unos policías vestidos de civil les confirman que se ha declarado el estado de sitio y es imposible acceder a Bilín.

Como no podía ser de otra forma el colectivo pacifista pretende llegar como sea a Bilín y el Ejército se lo impide. De hecho la patrulla captura a algunos de sus miembros y como apunta el mismo Vargas Llosa en su escrito...
"¿Qué les ocurrirá ahora? Nos lo explica Claudia Levin, una israelí de origen argentino, que, aprovechando un momento de desorden, se escabulle de los soldados que la han arrestado y nos pide que la saquemos de allí. Es cineasta y está haciendo un documental sobre Bilín. La han detenido ya otras veces. El Ejército ficha a los detenidos, les impone una multa, y los despacha generalmente el mismo día, a menos que los acuse de agredir a soldados, en cuyo caso les abre un proceso."
Y eso es todo, un reflejo de la oposición interna en Israel a su propio gobierno... Sin embargo, este pasado 13 de agosto se vivió en Jenín, Cisjordania, otro episodio de oposición interna... pero esta vez no al gobierno israelí...

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Miembros de la Yihad Islámica aplican "justicia" a Bassem Malah, de 22 años y que trabajaba en la ciudad israelí de Umm al-Fahm que, según datos de 2001 es una ciudad de población 100% árabe (con 99.7% de musulmanes) en el distrito de Haifa.

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Se le "acusó" de facilitar información al "enemigo". No lo multaron y lo despacharon a su casa en el día... se le aplicó un "juicio" sin garantías y se le "ajustició" en el momento al más puro estilo "salvaje oeste".

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Por si no fuera suficiente lo bárbaro de esa ejecución pública... algunos no perdieron la oportunidad de tomar un "recuerdo" con su móvil.

Lo curioso del caso es que Vargas Llosa, cuando apuntaba que la manifestación de Bilín iba a ser numerosa argumentaba...
"como en el de la semana pasada hubo violencia -el diario Haaretz saca hoy [por entonces], 9 de septiembre [de 2005], en primera página, la foto de un joven desarmado al que un soldado patea sin misericordia- Meir Margalit [quien acompañó a Vargas Llosa en su aventura a Bilín] piensa que acaso hoy [por entonces] acudan más pacifistas que otras veces."
La pregunta que uno no puede dejar de formularse es... ¿cuántos de estos señores pacifistas se manifestaron ante la Yihad Islámica por la barbaridad cometida sobre el joven Bassem?.... Ninguno... porque no son libres de hacerlo... les iría la vida en ello... y a éstos que les quitarían su libertad... ni los combaten.

Nota: Ajopringue se hizo eco del asesinato de Bassem Malah el pasado 16 de agosto aquí.

20 agosto 2006

Vargas Llosa e Israel

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Mario Vargas Llosa visitó Israel el pasado año para tomar el pulso en la calle a la decisión de Ariel Sharon de poner en marcha su plan de desconexión con la Franja de Gaza. Los escritos que allí tomó fueron publicados por el diario El País y pueden obtenerlos aquí . Yo por mi parte accedí a ellos cuando me compré el libro que publicó este año, con los mismos textos y enriquecido con algunos artículos aparecidos en su columna Piedra de Toque... y por supuesto con su nota introductoria. En esa introducción afirma:
"Aunque esperaba que mi reportaje me acarrearía críticas, me ha sorprendido su número y la virulencia de algunas de ellas, sobre todo de quienes, conociendo mi trayectoria de solidaridad con Israel, me reprochan haberme pasado al enemigo. Cualquiera que lea este libro de manera desapasionada comprobará que aquella acusación es absurda."
Pensé que las críticas que apuntaba eran las inevitables consecuencias de hablar sobre este tema siempre polémico y que, se defienda la postura que se defienda, siempre encontrará detractores de ambos bandos. De hecho acepté la invitación del sr. Vargas Llosa de... leer el libro de manera desapasionada... pues aunque me inclino del lado israelí estoy a favor de la creación del estado palestino, aunque con la premisa irrenunciable de respetar el derecho a existir de Israel y abandonar el terrorismo. Me consideré pues apto para acometer su lectura.

Y en ello me encuentro... y ya tengo que quitarle la razón al sr. Vargas Llosa. Defiende él en su introducción que sus críticas al gobierno israelí están inspiradas en los mismos principios de amor y libertad que le han hecho defender a Israel... pero es que yo al menos, no tengo nada que puntualizar sobre sus críticas al gobierno israelí... y sí mucho al tratamiento de los dramas que refleja.

Dejando a un lado el tema del "muro", que no cesa de llamarlo así aunque muro no sea ni el 4% del total del mismo, algo que tampoco puntualiza... la historia que quise reflejar en este blog sobre Noga y su familia en el anterior post forma parte del capítulo III (al menos así es en el libro) titulado La sombra del terror. Junto a dicha historia, Vargas Llosa se adentra en otras dos, la de un chico judío de origen argentino y que sobrevivió a un atentado y la historia de Wafra Idris, la primera mujer palestina que se inmoló como terrorista suicida.

Adelanta el autor que todas las bombas humanas palestinas no son producto de una férrea educación religiosa ni el consecuente fanatismo. Él tiene claro que son varias las causas que "empujan" a cometer tan terrible acción, como son la desesperación, la frustración y la miseria "así como el convencimiento de que sus vidas no saldrán jamás del pozo negro en que languidecen". Con estos ingredientes, Hamás y la Yihad Islámica fabrican un terrorista suicida.

Wafra Idris de Ramallah tenía 29 años, era enfermera y nunca dio muestras de una ferviente religiosidad ni vestía como una creyente practicante. Su marido la repudió por ser incapaz de darle un hijo. Su madre no cree que se suicidara por ello, sino que...
"Tal vez lo hizo por su hermano Jaleel, mi hijo que estuvo ocho años preso y al que los judíos torturaron en la cárcel".
La casa de Wafra Idris está llena de banderas de Al Fatah y carteles de homenaje a "la heroína y a la mártir".

En todo este capítulo no hay crítica alguna al gobierno israelí, no hay absolutamente ninguna objeción a Israel o a sus ciudadanos y sin embargo yo me siento abochornado. Me resulta terrible que la misma historia de Noa y Gal puedan ser comparables con la de Wafra Idris, pues eso es lo que hace al incluirlas a todas en un todo. No puede Vargas Llosa contarnos tres historias al estilo "dramas en ambos bandos" y quedar ajeno al conflicto, como un observador que no quiere inmiscuirse. Es insultante sacar a la luz el drama de Pnina y la pérdida de su hija y por igual a la madre de Wafra y la pérdida de la suya. Noa y Gal son víctimas... Wafra asesina. Y no podemos permanecer al margen de la actitud censurable de Wafra... que sin duda decidió suicidarse por culpa de su marido, pero que aprovechó el viaje para matar a sus odiados vecinos.

No se puede comparar la historia de dos familias judías en las cuales nadie habla de odio o de venganza y colgar, a nivel similar, a la madre de Wafra que afirma:
"Ésta es una guerra. Ellos matan y hay que matarlos también. Las bombas ayudan al pueblo".
Por ello es censurable y desde luego criticable la postura de Vargas Llosa, porque viene al pelo aquella frase de "para que triunfe el mal sólo basta que los hombres de bien no hagan nada".

Sirva un ejemplo. Un hombre cuyo matrimonio se ahoga en el vacío llega a casa y se encuentra a su mujer en la cama con su mejor amigo.... ¿no es ese hombre acaso un hombre humillado, desesperado, frustrado y cree que este es el pozo más negro donde languidece su vida?... posiblemente sí, seguramente sí. ¿Alguien creería que son motivos para matar a su mujer?... rotundamente no. Eso es un asesinato ante el que todos señalamos nuestro más profundo desprecio. ¿Cómo quedaría la historia de ese hombre, como profundo drama personal, en el mismo capítulo en el que se narra el dramático asesinato de otras dos mujeres por parte de sus parejas?. Eso no es ecuanimidad... y desde luego no se puede permanecer inmóvil ante la historia de Wafra... es una asesina con todas las letras, y que por cierto, acabó con la vida de Pinhas Tokatli, abuelo con 13 nietos... cuya historia es infinitamente más digna y honorable de pararse a contar.

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Creo que algunas críticas se las ha ganado el sr. Vargas Llosa a pulso.
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